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Mostrando las entradas de junio, 2023

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EL DESCENSO A LA LOCURA. CAPÍTULO 8      Era el momento más angustiante de mi vida, uno de los doctores se puso al mando del tablero de control, del aparato, con una llave que giró esa pieza de ingeniería mórbida comenzó a calentar y en un instante escuché un zumbido y pude ver como las luces de funcionamiento de aquella máquina se encendían una a una, mientras otro de los doctores, me colocaba un casco que empezó a darme descargas en el cráneo, cada una de una intensidad tan terrible que podía sentir como mi cuerpo se iba fundiendo por dentro y sentí también como mis molares amenazaban con desprenderse. De pronto aquella máquina del infierno comenzó a girar. El doctor Cárdenas me miró con una emoción tan aterradora que me hizo estremecer aún más que las descargas eléctricas. -Esta noche harás historia, entrarás como un simple ser humano... un loco... y saldrás con la más noble de las tareas, serás un cuerpo para un demonio, un soldado indestructible... serás más que eso....

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EL DESCENSO A LA LOCURA.    CAPÍTULO 7      El doctor Cárdenas entró al hospital y de inmediato todo el personal comenzó a rendirle la pleitesía a la que estaban acostumbrados y por primera vez en todo el breve tiempo en que conocía a la doctora, vi un dejo de preocupación en su rostro, para ese momento ya sabíamos más que de sobra, que no podíamos confiar en Cárdenas. -¿qué hacemos doctora?- -necesito que te escondas el mayor tiempo posible, dame solo un día más y te prometo que volveré con quien nos pueda ayudar... ve a tu cuarto y enciérrate... yo... debo ir a hablar con él-      Salí y me fui por el pasillo opuesto al de la doctora, llegué y me encerré en mi cuarto de aislamiento, por la diminuta ventanilla pude ver a la doctora hablando con el doctor Cárdenas, los vi muy contrariados y después de un rato vi a la doctora entrar a su oficina, para salir hacia el vestíbulo del hospital, corrí hasta la ventana de mi habitación solo para ver como ...

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EL DESCENSO A LA LOCURA.  CAPÍTULO 6.    Entramos al pabellón común del hospital y todo parecía normal, bueno en esa dimensión nada es normal, a lo que me refiero es que todo el personal médico hacía sus actividades normales, como si no hubiera sucedido nada, como si el monstruo no hubiera acabado con una vida, seguimos a la doctora e hicimos lo mismo: disimular y hacer como que no sucedía nada, ella, saludó a las enfermeras y unos doctores que se habían congregado en el pasillo, luego siguió caminando con nosotros siguiéndola, después nos murmuró algo apenas entendible. -oigan, estos tipos son muy leales al doctor Cárdenas... ´nadie ha dicho una sola palabra.. quiero que ustedes se vayan a sus habitaciones y no salgan hasta que yo vaya o mande por ustedes ¿está claro?...- -¿y qué pasa si nos llegan a preguntar algo?- -pues van a tener que decir algo muy loco.... lo siento... lo siento... solo digan que fueron a una terapia de campo de acuerdo...- -¿usted va a estar bien ...

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EL DESCENSO A LA LOCURA  CAPÍTULO 5.      Roberto y yo no entendíamos nada de lo que estaba sucediendo, no entendíamos nada de psiquiatría, después de todo, nosotros éramos los pacientes, no los psiquiatras, pero ahora sabíamos que el Kavner tenía un origen, y ahora también sabíamos que en esa oficina abandonada, podríamos tener respuestas a lo que estábamos padeciendo. Seguimos indagando entre los archivos, aún cuando no sabíamos lo que estábamos buscando, la doctora nos hizo ve que mientras más mentes estuvieran concentradas en ese fin, quizás más pronto entenderíamos lo que estaba pasando.     En aquel sitio encontrábamos de todo, era como una perturbadora galería de la aberración humana, con la lectura de los materiales que íbamos encontrando, supimos que ese tal doctor Kavner había servido a las fuerzas Nazis durante la segunda guerra mundial, y esto se hizo patente, por los restos de su uniforme de gala del ejército nazi que pendía de un gancho y...

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EL DESCENSO A LA LOCURA.  CAPÍTULO 4 Ahora si estábamos en un problema, si bien la puerta que se interponía entre el Kavner y nosotros era resistente, tampoco había que exagerar, la chapa estaba pensada en detener a una persona sin capacidad mental para abrirla, pero no duraría tanto tiempo en manos de semejante psicópata, que al juzgar por los ruidos que escuchábamos, ahora golpeaba la puerta con la pala. -¡nunca había atacado de día!- Fue la observación de Roberto... -Muchachos, ¡el estante! ¡hay que ponerlo contra la puerta!, ¡yo la detengo.. arrástrenlo...!-  Fue en ese momento en el que nos dimos cuenta de que no estábamos en una habitación aquello era una oficina desocupada, quizá un almacén de archivos, lo cierto es que al fondo de esta se encontraba un estante enorme, que Roberto y yo, deslizamos para que sirviera como barricada. Lo colocamos contra la puerta y aún así pudimos escuchar los golpes que le propinaba a la puerta... después, el silencio, no sabíamos si esa...

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EL DESCENSO A LA LOCURA  CAPÍTULO 3    Francamente no se cuanto tiempo estuve dormido bajo el efecto de los sedantes, como ya les había comentado en un manicomio se pierde toda noción, del tiempo y el espacio, de tal suerte de que solo se que desperté una tarde alertado por el sonido de la lluvia, y por el hecho de haber despertado en un territorio de basura y ratas, pero al menos por primera vez en lo que creo que fueron semanas estaba lúcido, los suficiente como para darme cuenta de que en un acto de humanidad alguien había decidido que eran ya suficientes sustancias químicas en mi organismo, en pocas palabras, si estaba aún aletargado, ya no era el efecto del sedante, era el de haber permanecido mucho tiempo inmóvil y maniatado en una cama, y debo decir que en otro acto de humanidad, ya me habían soltado las correas que sujetaban mis muñecas y tobillos para que a decir de los doctores: no me hiciera daño.     Era de noche, las luces del lugar estaban apagadas...

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EL DESCENSO A LA LOCURA. CAPÍTULO 2     Entré a la habitación y parecía que había perdido al ente, pero no fue así todavía pudimos ver cuando se asomó por la diminuta ventanilla que tienen las puertas del manicomio, así fue como Roberto y yo, pudimos terminar de detallar sus facciones, esos diente semipodridos eran como colmillos afilados, sus ojos enrojecidos nos buscaban en la obscuridad de la habitación. Más no se atrevió a entrar, ni siquiera a tocar la puerta, simplemente después de empañar el cristal con su aliento, se fue como llegó, arrastrando su bolsa y su pala. -¡¿qué es eso?!- -¿lo viste?... ese es el Kavner... no te preocupes, nunca entra a las habitaciones- -si, ¿pero que es?- -No se, hace seis años unos pacientes decían verlo, nadie les creyó por que ya de por si uno de ellos era esquizofrénico, lo cierto es que durante el tiempo que lo vieron, muchos pacientes comenzaron a morir de forma inexplicable, y otros tantos se suicidaron... ¿te acuerdas de Mirna?...- C...